En un pequeño establo, en la parte sur de la ciudad de Marka, se encontraba un joven de ropas desgastadas y llena de parches, y un gorro que apenas dejaba ver su rostro. El joven con aspecto de mendigo miró alrededor cerciorándose que nadie le viera entrando al establo. Estando adentro, cerró la puerta y la aseguro con un palo de lado a lado, volvió a mirar alrededor y no había nada más que montones de paja recogidos por montones. El joven se dirigió al espacio más amplio y descubierto. Dando un suspiro, levantó el brazo derecho delante de él y lo estiro hacia adelante desapareciendo la mano en el aire como si hubiera un agujero invisible, enseguida el joven sacó la mano y volvió a aparecer sosteniendo unos papeles en blanco con apariencia antigua. El joven levantó el brazo con las hojas y lo extendió pasándolo de izquierda a derecha, mientras lo hacía las hojas quedaban suspendidas en el aire mirándolo a él formando un semicírculo de cinco hojas con él en el centro.
Como si fuera fuego, una luz azul comenzó a consumir la ropa del joven apareciendo una elegante túnica azul oscura y un sombrero ancho con una pluma igualmente azul, en la mano izquierda apareció un báculo de madera casi del mismo alto de él, con una gema azul incrustada en el extremo de arriba, la cual tenía en el interior un pequeño destello como si fuese un relámpago. Sosteniendo con firmeza el báculo delante de él, miró la primera hoja y un escrito en letras brillantes comenzaron a aparecer a lo cual comenzó a pronunciar, eran palabras en un idioma desconocido. Conforme iba pronunciando las palabras de la primera hoja, comenzó a emanar una luz azulada del cuerpo del joven, formándose un aura rodeandolo. Al leer la segunda hoja un extraño silencio comenzó a apoderarse del lugar, no era un silencio normal, sino un silencio de que todo se había detenido, como si el tiempo se hubiera congelado. El joven empezó a leer la tercera hoja y la luz comenzó a comenzó a desaparecer, como si a sus pies hubiera un drenaje por donde fuera siendo absorbida, paulatinamente una oscuridad absoluta caía como una cortina hasta cubrirlo todo, siendo lo único visible el joven que lo cubría el aura azulada y las hojas por la luz de la letras. Era el turno de la cuarta hoja, en la voz del joven se podía sentirse la presión que empezaba a sentir como si el aire fuera más y más denso de lo normal, aun con esto el joven seguía pronunciando las palabras. De repente empezó a sentir que todo temblaba, aun cuando todo era oscuridad, cuando solo había nada, podía sentir la presión del temblor que sacudía aquel espacio, ya no era sólo la dificultad para respirar, sino para mantenerse en pie ante aquella fuerza que lo sacudía.
La quinta hoja empezó a iluminarse, el joven pronunciaba las palabras con fuerza como si temiera fueran a ser enmudecidas ante el vacío que lo rodeaba. El temblor aumentaba bruscamente, al punto de que el joven sentía perdería el equilibrio, cosa que evitaba apoyándose con el bastón. Un sonido empezó a escucharse, como si algo se empieza a quebrar. El sonido comenzó a ser más intenso y a multiplicarse, fue cuando una luz comenzó a aparecer por debajo, eran fisuras por donde una luz multicolor intensa se filtraba. Rápidamente las fisuras aparecieron en todas partes a la vez que muchos destellos de luces multicolor. Se podía sentir que pronto llegaría el final, que llegaría al límite.
La última hoja terminó de ser pronunciada, iluminando todas las palabras que había en ella. Las grietas de luz empezaron a unirse unas con otras rápidamente hasta que un fuerte estallido se escuchó y pedazos de oscuridad cayeron como vidrios, quedando el joven enceguecido por la luz multicolor que lo rodeaba y con un zumbido en los oídos por el estallido. Todo se calmó nuevamente, el joven se mantenía en pie apoyándose con el bastón mientras mantenía los ojos cerrados por la fuerte luz que había. Poco a poco sintió que bajaba de intensidad por lo que trato de abrir los ojos lentamente para acostumbrarse. El zumbido fue desvaneciendo también en sus oídos y empezó a percibir sonidos sin distinguirlos aun. El sonido era cada vez más fuerte y claro, hasta distinguir que era una especie de música y sonidos que desconocía; podía sentir las vibraciones en todo su cuerpo. Desesperado terminó de abrir los ojos, pero aun no se acostumbraba, de repente un fuerte rugido sonó detrás de él, instintivamente, tomó las hojas que aun estaban flotando frente a él guardandolos entre la túnica y se volteo. Sin poder ver bien una figura grande y difusa estaba delante suyo, otro gran rugido sonó y una nube de humo cubrió la figura. Gradualmente el joven recuperó la vista por completo y observando la humareda frente a él, tomó una actitud precavida y amenazadora. En ese instante, una luz roja iluminó la humareda y junto a un fuerte rugido, de entre el humo, salió una gigantesca cabeza de dragón llameante.
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