Los aplausos y gritos se escuchaban fuertemente elogiando la presentación que se había terminado, se estaba disputando el concurso nacional de cosplay y la tercera presentación de la tarde había acabado. Ivan podía escuchar todo desde el camerino donde se alistaba para su turno, solo faltaba una presentación más para tener que pasar al escenario, mientras tanto terminaba de alistar todo para que estuviese perfecto y así tratar de calmar los nervios. Era la primera vez que se arriesgaba a participar en un concurso de cosplay y se había esforzado en hacerlo por lo alto, tanto que logró llegar a la final nacional del concurso más importante en su país y si lograba ganar competiría a nivel internacional en otro país.
Fue muy poco el tiempo que Ivan tenía de haber conocido el cosplay, alrededor de tres años y siempre le había llamado la atención cuando fue por primera vez a una convención de anime y comics. Siempre había pensado que eso de reunirse con otras personas y disfrazarse de un personaje lo más fiel posible y actuar como este, era algo que pasaba en los países lejanos, y mayor sorpresa aún fue saber que existían competencias donde los cosplayers, nombre que recibían los que hacían la actividad, hacían una puesta en escena que duraba entre 2 y 5 minutos para seleccionar el que mejor recreaba al personaje que había escogido.
En competencias pequeñas los cosplays eran sencillos al igual que las puestas en escena, nunca faltaban los que daba algo de pena ajena al ver los atuendos que llevaban, pero que de igual manera se mantenía el respeto y cierta admiración, al ser los primeros pasos de algunos. Por otro lado, cuando se trataba de competencias de mayor prestigio, el trabajo que llegaban a lograr era impresionante, era como si se hubiesen transportado de un mundo de fantasía o ciencia ficción. Las puestas en escena eran son todo un espectáculo, algunos llegando a montar en escenario dragones, robots gigantes, castillos y otros efectos para lograr transportar al público a aquel mundo.
Ivan sabía lo difícil que sería y por eso se tomó tanto tiempo, aprendiendo, practicando, probando diferentes materiales, técnicas, todo para hacer algo de lo que pudiera sentirse orgulloso y quizás ganar. Ivan pensaba que si iba a hacerlo, tenía que hacerlo con todo y no a medias. Aun con todo, estaba nervioso, era el único novato compitiendo y de ver el trabajo de los demás sentía la diferencia de años de experiencia. Entre los participantes había una criatura alta negra con la cabeza alargada hacia atrás; un arlequín de sonrisa malévola vestido con telas amarillas y rojas; una joven con vestido elegante negro, cabello blanco, alas negras y una espada; Un robot blanco, con el pecho azul, escudo rojo y rifle; Una reina vestida de negro y cabello rojo; por último, un hombre vestido con gabardina, sombrero y una tela blanca con manchas simétricas ocultandole el rostro. Era impresionante verlos, costaba creer que realmente fueran personas disfrazadas y no seres de otros mundos y más aún, que él estaba entre ellos, como uno de ellos en ese momento, algo que aún le costaba asimilar.
El cosplayer que estaba como robot regresaba al camerino luego de terminar su presentación y detrás de él venían los del staff trayendo todo lo que había montado en escenario. Ivan escucho la voz del presentador anunciando el próximo participando, a lo que escucho decir su nombre. Había llegado el momento decisivo, ya no importaba nada más, sino tener convicción de que saldría perfecto. Ivan se dirigio al escenario, el telón estaba cerrado mientras se alistaba y revisaba que la escenografía, el audio y todo estuviera en su lugar; todo estaba perfecto. Ivan cerró los ojos por un momento, estaba nervioso hasta sentir que podría desmayar, entonces el telón empezó a abrirse, todas las voces y miedos desaparecieron, solo existía el escenario; era el momento de ser un héroe.
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